Las empresas tienen mucha competencia. Esto es algo que lógicamente preocupa a los empresarios que quieren que su negocio destaque sobre el resto. Pero esta situación en vez de preocuparnos nos divierte. Nos divierte porque cuando un cliente nos pide que hagamos una publicidad impactante damos rienda suelta a nuestra creatividad. Algo peligroso, ya que no conocemos nuestros límites.